Enviados
Mayo mes de misiones
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,
Hechos 3:19
Un misionero es aquel que predica de Cristo, del arrepentimiento y de la reconciliación con Dios, no solo a personas que viven lejos, sino que comienza por las que le rodean en su casa, en su trabajo, en sus estudios, etcétera. Tiene la difícil misión de decirles que requieren arrepentirse de sus pecados, pues nada se saca con tomar conciencia de los pecados si no hay arrepentimiento de ellos.
Caín, Saúl, Judas y el joven rico mencionado en los Evangelios (Mateo 19:16-22) tomaron conciencia de su pecado y condición, pero no se arrepintieron ni cambiaron, terminando de hundirse en su condición.
Las Escrituras enseñan que no basta con tomar conciencia del propio pecado, pues se necesita algo más para estar en paz con Dios: se requiere arrepentimiento y, con ello, conversión.
El arrepentimiento efectivo, el arrepentimiento del hijo pródigo, el de Pedro, el de Zaqueo, implica: comprensión y aceptación de culpa, constricción, deseo de que la ofensa nunca hubiese sucedido, un cambio de actitud y, de ser pertinente, restitución.
Pablo les dice a los atenienses: «Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;» (Hechos 17:30).
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.
— Juan 17:13-18
Introducción
Tanto las Escrituras como la historia secular nos cuentan de grandes planes que se han puesto en marcha durante la historia para lograr grandes rescates:
- El plan de Dios para la liberación de Israel de mano de Egipto y Faraón, plan que implicó el nacimiento de Moisés, su desarrollo en la corte de Faraón, su permanencia en el desierto y luego su misión que concluyó con la magnífica liberación por medio de diez asombrosas plagas y el cruce del Mar Rojo.
- El megaplán que implicó en definitiva la independencia de toda América.
- El plan de los aliados, durante la Segunda Guerra Mundial, que implicó la invasión de Normandía trayendo como resultado la caída del imperio nazi.
Todos los planes considerados implican personas y, más aún, personas comprometidas y disciplinadas. Personas que han sido comisionadas, enviadas a realizar tareas que en conjunto suman miles de misiones y que obedientemente fueron llevadas a cabo haciendo posible la realización de un plan mayor que implicó en cada caso: independencia, libertad y redención.
El plan de Dios para la salvación eterna del alma del ser humano también ha implicado a muchas personas comisionadas solemnemente con diversas tareas. Es el plan más grande que se ha puesto en marcha en toda la historia de la humanidad. Por él que hoy existe una puerta abierta que permite huir de la condenación eterna.
Como decíamos, para llevar adelante este magnífico objetivo, han sido enviados diversos mensajeros que han cumplido a cabalidad su misión. Repasemos:
- Misioneros angelicales.
- Misioneros divinos.
- Cristo es enviado.
- El Espíritu Santo es enviado.
- Misioneros humanos.
- Primeros misioneros.
- Misioneros contemporáneos.
Conclusión
No podemos evadir la responsabilidad que recae sobre nosotros. Somos parte del mayor plan de liberación que ha existido, la liberación del pecado, del infierno y de la ira de Dios. ¿Hemos realizado nuestra parte? Hemos visto cómo Dios envía, conforme avanza su plan, a diversos misioneros y es conmovedor ver cómo los ángeles, el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo, cumplieron y cumplen a la perfección con sus tareas. En menor medida lo podemos ver en profetas y otros enviados pertenecientes a la creación humana.
Por otra parte, es muy triste ver que, de todos los personajes divinamente enviados, los únicos que demoran o simplemente no cumplen, son no pocos del mundo cristiano.
La diferencia de la libertad por gracia que ofrece Dios y que ha implicado la obediencia de muchos es que la libertad en Cristo implica no solo la liberación de una condena, sino que la compañía eterna del libertador.
Proverbios 24:11, dice: «Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte.». El cristiano tiene en sus manos el mensaje ofrecido por la Gracia de Dios que libra de muerte al ser caído por medio del sacrificio de Cristo. ¿Qué hacemos con él?










