Especial Semana Santa 2026: «No se turbe vuestro corazón»
Lectura Bíblica
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Isaías 53: 3-6
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Introducción
Hoy estamos recordando aquella extensa reunión en el Aposento Alto, donde se realizó la Última Cena, momentos previos al arresto de nuestro Señor Jesucristo, tiempo que utilizó para entregar a los apóstoles una impresionante cantidad de enseñanzas, en forma oral y práctica.
Durante toda aquella solemne reunión, el Señor proporcionó grandes elementos de consuelo a esa «manada pequeña» que quedaría huérfana de su presencia en muy poco tiempo. Entre estos bálsamos se encuentran aquellas palabras que nos hablan de su regreso por los suyos y de la vida que nos espera junto a él en la casa del Padre.
- Consuelo por la pronta partida (Juan 14: 1).
- Consuelo pensando en la promesa de un hogar celestial (Juan 14: 2).
- Consuelo sabiendo que un día regresaría por ellos para no dejarlos (Juan 14: 3).
Conclusión
En este punto es importante reflexionar: ¿qué significan para mí estas promesas? ¿Constituyen consuelos? ¿Dan paz a mi corazón? ¿Está turbada mi alma? ¿Por qué?
El corazón de un creyente satisfecho, en paz (no turbado) es un corazón que conoce, cree y descansa en las promesas del Señor.
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
Juan 14: 1










