Postergación y temor
Muy apreciados hermanos en Cristo Jesús:
La instrucción divina es: «y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.» (Deuteronomio 7: 26).
Todos los padres estamos alertas respecto de aquellas personas que se acercan a nuestros niños, con mayor razón si tienen un aspecto sospechoso. Nunca dejarías a tus hijos con alguien que llame a tu puerta y se ofrezca para cuidarlos, todo lo contrario, eliges muy bien al momento de buscar una niñera que se quedará con ellos mientras sales con tu cónyuge. Tomamos precauciones respecto a los amigos con quienes se juntan, pues no soportamos la idea de que alguien los pudiera dañar física y/o moralmente. Sin embargo, algunos padres, sin darse cuenta cabal, dejan a sus hijos sin protección alguna en manos de programas de TV que harán daño, muchas veces, de forma irreparable; los dejan en manos de libros cuyos autores los introducen dulcemente en el mundo del espiritismo, la magia y la brujería, produciendo daños tan graves como la temida caída en el mundo de las drogas; los dejan en manos de Internet, con los buenos aportes, pero también con un universo de maldad al alcance de sus almas, sin molestarse en colocar filtros o establecer reglas referente a su uso. De este modo, se traen a casa «cosas abominables» que conllevan «anatemas» a la familia.
Los padres están llamados a ser vigilantes y capacitadores. Vigilantes no solo en cuanto a las personas que tienen mal aspecto o que son reconocidos como seres de malas costumbres, sino también vigilantes de lo que leen, ven y escuchan, pues son más los villanos que acechan por estos medios que aquellos de apariencia malévola que transitan por la calle. También deben ser capacitadores, pues deben instruirlos en cómo discernir y defenderse de aquellos infames que usan el intelecto, las emociones y las debilidades propias del niño y luego del adulto.
Padres, aprendamos a filtrar lo que entra en nuestros hogares y enseñemos a nuestros hijos a discernir entre lo santo, lo secular y lo abominable.
No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.
Proverbios 23: 13-14
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquel tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años.
Jueces 4: 1-9
Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré. Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes.
Introducción
Después de la muerte de Josué, Dios levantó durante unos 350 años a líderes especiales conocidos como «jueces». Ellos tenían como misión liberar a Israel de sus adversarios y restaurarlo a un mejor nivel espiritual. Se trató de personas que fueron levantadas cada cierto tiempo luego que Israel cayera sistemáticamente en la idolatría y luego llegara la disciplina usando Dios como azote a algún enemigo cruel. Es así como en el libro de Jueces nos encontramos con estos libertadores y guías para el pueblo. Es allí donde aparecen nombres muy conocidos y significativos como: Gedeón, Sansón, Jefté, Aod y Otoniel. En esta oportunidad les invito a reflexionar en las personas que usó el Señor para liberar a su pueblo de la opresión ejercida por Jabín rey de Canaán.
- El período de los jueces.
- Una madre para Israel.
- Un triunfo a pesar del hombre.
- Una consulta.
- Una respuesta.
- Un costo.
- Desarrollo del combate y victoria total.
Conclusión
Al estudiar el libro de Jueces, y en particular la porción considerada hoy, resulta importante hacerse las siguientes preguntas: ¿estoy yo, al igual que Barac, haciendo esperar a Dios con alguna tarea que él me encomendara?, ¿estoy cometiendo la torpeza de bajar los estándares espirituales en mi vida y en la de mi familia como lo hacía Israel cada vez que se encontraba en un período de paz?, ¿tengo temores en mi andar cristiano?
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.
2ª Timoteo 2: 15
porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de tal manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.
Hebreos 13: 5b-6










