Muy apreciados hermanos:

El apóstol Pablo les escribe a los hermanos de la iglesia de Éfeso diciéndoles que él ora para que Dios les «dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,» (Efesios 1: 17b-19).

La salvación otorgada por el Señor Jesucristo, ¡CUÁN GRANDE ES!, cuánto implica, pero ¿está consciente el cristiano del año 2026 de lo que fue salvado? ¿Se encuentra consciente de lo que significa su «posición» en Cristo? ¿Cuánto entiende de lo que nuestro salvador espera de sus redimidos hoy?

¿Entiende el cristiano de este siglo lo que es la búsqueda constante de la santidad? ¿Entiende que por la «justificación» recibida, no solo se ha detenido su camino al Infierno, sino que ahora le esperan las moradas celestiales? ¿Hasta dónde asimila la realidad de que ya forma parte de una patria celestial? ¿Toma consciencia de que ahora es responsable de procurar la salvación también de otros, así como de glorificar a Dios en todo con su vida?

Estas y otras preguntas me asaltan y entristecen cuando veo la liviandad con que muchas personas que se supone son «renacidas» y hermanas en Cristo, viven el día a día apenas diferenciándose del mundo perdido, es más, pareciendo que anhelan no ser diferentes. Ruego al Señor que les haga entender lo que significa ser un hijo de Dios.

Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes


Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio, desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

2ª Samuel 7: 8-17

Introducción

En nuestra navegación por primera de Samuel, nos encontramos con el joven David y su elección por parte de Dios para ser el futuro rey sobre Israel. Destacamos el que fue un varón de Dios que supo esperar pacientemente los tiempos de Dios. El tiempo entre su ungimiento juvenil hasta su coronación fue largo y muy complejo, pero él supo esperar ejemplarmente. Finalmente, consideramos brevemente su rol de paladín en aquella significativa lucha con Goliat, viendo en ello un tipo del Señor Jesucristo que luchó por nosotros venciendo a la muerte, al pecado y a Satanás, colocando su victoria a nuestro favor.

En esta oportunidad, avanzando hacia el libro de segunda de Samuel, quiero invitarles a considerar un pacto que hizo Dios con David, un pacto que tiene tremendas repercusiones en el tiempo y la eternidad.

El entender este pacto también nos ayuda a separar varias doctrinas correctas de otras que no lo son.

  1. El pacto y sus componentes.
  2. Un pacto que se manifiesta en varias etapas.
  3. Un pacto muy relacionado con el nuevo pacto.

Conclusión

Cuando Dios pactó con David aquel complejo tratado incondicional nos bendijo a todos los que hemos sido redimidos, pues es por medio del cumplimiento de ese pacto que un día un hijo de David nació sobrenaturalmente en Belén, un hijo cuyas «salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.» (Miqueas 5: 2). No obstante, de ese pacto aún saldrán innumerables bendiciones relacionadas con todo lo que será el bendito Reino Mesiánico o Milenio.

Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios. Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.

2ª Samuel 23: 3b-4