¿Cuál voluntad? La decisión es tuya
Amados hermanos en la fe:
El atribulado Habacuc dice: «Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya fruto, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales: Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación.» (Habacuc 3: 17-18).
Estas palabras del profeta nos llevan a considerar dos posturas ante el Señor. Están los que dicen: «quiero al Señor por todo lo que me da» y aquellos que dicen: «confío y amo al Señor a pesar de las circunstancias, a pesar de las carencias, a pesar de que no me da todo lo que le pido». Estos últimos son los «Habacuc», aquellos que descansan y aman a Dios a pesar de sus úlceras, sus jaquecas, sus desilusiones amorosas, a pesar de las injusticias que sufren en su lugar de trabajo, etcétera.
Ellos le aman porque su amor al Señor no depende de las cosas que se les otorgue: salud, dinero, cariño de otros, seguridad, etcétera. Le aman por todo lo que Dios es y ya ha hecho por ellos. Dicen: «le amo por lo que es, le amo por lo que ha hecho, le amo por lo que hará, le amo por lo que está haciendo hoy conmigo».
Éste es el que no olvida que Cristo murió por él, que vivirá en lugares celestiales con él sin dolencia alguna con un cuerpo renovado. Es el que recibe el gozo, la paz, la paciencia, junto a todo el fruto del Espíritu. Es el que toma consciencia de que Dios está con él todos los días y por siempre. Es el que ve la mano del Señor al considerar: el pan en la mesa, el techo bajo el cual vive, la pensión monetaria que recibe (grande o pequeña), el origen de cada latido de su corazón, y mucho más, pues ha descubierto que lo poco o mucho que hoy posee lo tiene por la misericordia del Altísimo. Es el que dice con Habacuc: «Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.» (Habacuc 3: 19).
Cuán importante es aprender de Habacuc esta lección de vida. Es básica para vivir con gozo y triunfo.
Pastor Sergio Oschilewski Malinowski
Iglesia Bíblica Las Condes
Lectura Bíblica
Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó. Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo. Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel. Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab. Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí. Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.
Números 22: 1-13
Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. Él les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme: He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo. Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
Introducción
En Isaías 1: 3, leemos parte de la queja del Señor contra Israel, dice: «El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.». Estas expresiones del Señor se pueden aplicar, no solo a Israel, sino también a muchos de sus hijos en la presente dispensación.
La muda bestia de carga, el asno, reconoce el pesebre de su señor y, muchas veces, nosotros no somos capaces de reconocer la voluntad del Señor en nuestras vidas, no somos capaces de reconocer a nuestro dueño, como lo hace el buey, y neciamente vamos en pos del mundo y su amo.
La voluntad del Señor se manifiesta de diversas maneras, a veces es determinante y simplemente no permite demora ni cambios en lo que él quiere. Otras veces, a pesar de haberla declarado, él no detiene al desobediente quien recibirá el inevitable daño.
- La voluntad del Señor.
- La voluntad del hombre.
- Las consecuencias de una decisión.
Conclusión
Un joven burro se subordinó dejándose montar por el Señor para entrar a Jerusalén. Isaías dice que el asno conoce «el pesebre de su señor», y el asno de Balaam obedeció acatando la indicación del Señor negándose a avanzar hacia la desobediencia. Los tres casos anteriores demuestran que el ser humano puede ser más terco que una mula, pues no son pocos los que incluso llamándose cristianos no están dispuestos a subordinarse en forma correcta ante el Señor de señores.
Esperar que la voluntad de Dios se realice puede ser muy difícil, pero ahí también está Dios para ayudarnos a esperar. Debemos tener mucho cuidado cuando vemos que las cosas no salen conforme a nuestra voluntad a pesar de haberlas pedido a Dios. El Señor sabe lo que hace y lo hace conforme a los siguientes principios: amor, justicia, santidad, misericordia y perfección.
Si las cosas no están saliendo como queremos a pesar de haberlas puesto en las manos del Señor, entonces sigamos esperando y descansando tranquilos. Continuemos sometiéndonos a la voluntad del Señor sin peros, sin límites y disfrutando de la verdadera libertad en Cristo la que se encuentra íntimamente ligada a la realización de la voluntad de Dios en nuestras vidas.
para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Romanos 12:2b










